La verdad tras el asesinato de líderes iraníes en 1981: ¿Incidente o conspiración?
El bombardeo en la oficina del Primer Ministro iraní en 1981, que acabó con la vida del presidente Rajai y el primer ministro Bahonar, fue perpetrado por Masud Kashmiri, un infiltrado que trabajaba directamente bajo el entrevistado. El caso destaca por el encubrimiento posterior del régimen, que falsificó la muerte de Kashmiri, sugiriendo luchas internas de poder.
La declaración original
Una historia de intriga política que expone cómo un hombre de confianza fue capaz de eliminar a la cúpula del gobierno iraní y desaparecer.
¿Qué se sabía en ese momento?
El día del atentado, el entrevistado ocupaba un cargo de alto nivel en la oficina del Primer Ministro. Tras la explosión, se difundió la versión de que Kashmiri también había muerto, llegando incluso a realizarse un funeral.
Posteriormente, las investigaciones sugirieron que Kashmiri era un miembro secreto de una facción de oposición (MEK) que se había infiltrado en los niveles más altos del estado. Su rastro se perdió por 44 años bajo protección.
Un caso de infiltración interna que cambió el curso del régimen temprano de la República Islámica.
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